Rooftop & Fondue en hoteles H10

El invierno se saborea desde las alturas: la Fondue Experience de H10 Hotels en Madrid y Málaga


Hay rituales que el frío convierte en imprescindibles.

Compartir una fondue alrededor de la mesa es uno de ellos. Es calor, pausa, conversación y vino servido sin prisa. Es una forma de estar.

Este invierno, H10 Hotels propone reinterpretar ese espíritu alpino desde dos escenarios urbanos con vistas privilegiadas: Madrid y Málaga.

Porque si algo mejora una fondue… es vivirla desde las alturas.

Madrid: El Cielo de Alcalá y un invierno con vistas al Retiro

En pleno barrio de Salamanca, junto al Parque del Retiro, H10 Puerta de Alcalá convierte su rooftop en un pequeño refugio suizo.

La terraza El Cielo de Alcalá acoge su ya consolidada Fondue Experience, un pop-up gastronómico que transforma el skyline madrileño en un paisaje de inspiración alpina. Estufas, mantas, iluminación cálida y una panorámica que se extiende desde el Retiro hasta la Sierra madrileña.

La propuesta se articula en tres formatos:

Fondue Completa (50 € por persona)

Disponible todos los días. Incluye:

  • Ensalada de rúcula con parmesano y trufa.
  • Ensalada de canónigos con huevo, bacon y crujiente de pan.
  • Fondue de Quesos Suizos (Appenzeller y Gruyère) con patatas baby, pan en daditos, verduritas y encurtidos.
  • Fondue de Chocolate Valrhona 70 %, con fruta de temporada, marshmallows y mini donuts.
  • Una botella de vino blanco para compartir.

Opciones entre semana

De lunes a jueves:

  • Fondue de Queso Suizo (25 € por persona).
  • Fondue de Chocolate Valrhona 70 % (20 € por persona), con fruta, marshmallows, mini donuts y churros.

Es un plan que funciona especialmente bien para celebraciones íntimas, citas diferentes o simplemente para reconciliarse con el invierno.

Málaga: una fondue frente al Mediterráneo

En el sur, H10 Croma Málaga propone su propia interpretación en terraza, combinando ambiente urbano contemporáneo con la luz del Mediterráneo.

La idea es la misma: compartir, mirar la ciudad desde arriba y disfrutar de un ritual gastronómico pausado, pero con carácter propio.


Más allá del producto —que es impecable—, lo interesante es el concepto: llevar una experiencia tradicional de montaña a rooftops urbanos icónicos.

El invierno no siempre pide chimenea. A veces pide altura.