Tomelloso, capital del vino y los espirituosos

Hay lugares donde el vino no es solo economía.
Es paisaje. Es identidad. Es conversación cotidiana.

Tomelloso volvió a demostrarlo el pasado 25 de abril, convirtiéndose en epicentro nacional del sector con la celebración del XXXI Congreso de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino y los Espirituosos y la posterior entrega de sus Premios Anuales.

Un encuentro que situó a la provincia de Ciudad Real en el centro del mapa vitivinícola español.

Un mar de viñas

Hablar de Tomelloso es hablar de territorio.
Castilla-La Mancha concentra el 48 % del viñedo español y más del 60 % de la producción nacional. Es una potencia silenciosa, muchas veces poco contada.

Aquí se encuentra la cooperativa más grande del mundo.
Aquí el vino forma parte del ADN colectivo.
Aquí las destilerías son industria, tradición y conocimiento técnico.

No es casualidad que el Congreso de AEPEV se celebrara entre Socuéllamos y Tomelloso. Ambos municipios representan la dimensión real del sector: cooperativas como Cristo de la Vega y Virgen de las Viñas, bodegas como El Refugio, destilerías como Pernod Ricard, Osborne o Alvisa. Infraestructura, volumen, capacidad técnica y cultura.

Y también patrimonio: el Museo López Torres, el Museo del Vino, las bodegas-cueva, los mercados tradicionales. Espacios donde el vino no es solo producto, es memoria.

Economía, cultura y futuro

Durante el acto institucional, se subrayó algo que quienes conocemos el sector sabemos bien: el vino es empleo, es paisaje, es turismo sostenible y es cultura identitaria.

Pero también es reto.

Nuevo escenario económico global.
Presión normativa y discursos simplistas contra el consumo responsable.
Desconexión de las nuevas generaciones.

Por eso es importante que los focos se sitúen en territorios como este. Porque detrás de cada botella hay una estructura productiva, miles de familias y una cultura que merece ser contada con rigor.

Y en ese contexto… el mejor vino del año

En este escenario de viñedo infinito y tradición destiladora, se entregaron los XVI Premios AEPEV.

Entre 1.456 vinos y espirituosos valorados por 189 comunicadores especializados, el Fondillón 1996 de MG Wines (DOP Alicante) fue elegido como Mejor Vino del Año 2024.

Un reconocimiento relevante, sin duda.

Pero más allá del nombre propio, lo significativo fue el marco: un territorio que vive del vino, que lo produce en volumen y en calidad, y que reivindica su papel en el relato nacional.

Tomelloso no fue solo sede.
Fue símbolo.

Y eso, para quienes creemos en el vino como cultura, tiene un valor que va mucho más allá de cualquier premio.

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